La dinámica de la
moral.
Y el desarrollo de la bicicleta.
La
fuerza de la tracción a sangre se traduce a movimiento
máquina,
sólo si
los pedales
de la bicicleta
transmiten la potencia de las piernas al plato dentado
que
lleva la cadena.
Un
plato dentado, cuyo diámetro es del tamaño de un plato de cocina.
La
cadena es un accesorio que
le transmite la fuerza al piñón, donde está, finalmente,
la rueda, que
a su vez,
deja fluir
la energía hacia el piso
y
origina el desplazamiento.
El
piñón está fijo a la rueda de atrás
pero está libre de la cadena. Su diámetro debe ser
mucho menor
al de un platito de café.
La proporción es: el piñón tiene que
ser
menor
al plato donde van
los pedales.
Cuanto mayor sea esa proporción se asegura mayor potencia.
La
cadena es un accesorio independiente y libre. Está ajustado
por
los extremos.
(Cuál
es el extremo
de una
cadena...? Si
es circular...?)
Cuando
se suelta
provoca
un
desarreglo en la conducción.
Un
desborde en las emociones es un desarreglo en la conducta.
Se
justifica el ejemplo de la ciclista
pedaleando en falso,
sin
trasnsmisión,
con
solamente
el control del manubrio y de los frenos de la bicicleta.
Sería:
Los
accesorios del corazón desentonan con la transformación del
ego.
El
software
de la percepción se fue al carajo.
La
lluvia ya no es lluvia y la humedad no me
importa.
Dejame,
no me
hables, no me
toques.
No me
dirijas la palabra.
Odio
todo.
No
quiero nada
de nadie.
No
sé
si
esto
va a pasar y no me
importa, por
mí puedo estar
toda
la vida
amarga
como
un pedo de momia.
Los
componentes de metal, ensamblados en la bicicleta,
se fatigan con
el uso en sus funciones y ocasionan la pérdida de la
energía que dificulta el ensamble de las
partes.
La
ciclista
pedalea en falso
y un gran colchón de aire envuelve sus piernas, desequilibra su cuerpo, nubla su
comprensión, su visual,
y
ella piensa:
Uh...! Qué habrá pasado?
Dónde estoy?
O me fracturé,
o me esguincé,
o me fisuré?
No puede ser... Para qué levanto las piernas?
Es extraño. No siento
nada. Solamente los pozos de la
calle.
...
¿Me pisó un colectivo y estoy
desarrollando esa especie de sueño de los moribundos?
¿En cualquier instante voy a
empezar a ver una luz, allá en el fondo?
¿Me habrá chocado un
auto y me golpeé la cabeza y estoy en
el paraíso de los peatones muertos por accidentes viales?
¿Todavía no me enteré?
¿Enterarse de algo, tendrá
que
ver con algúna
manifestación de la conciencia?
¿Qué dirá mi familia cuando sepa lo
que
pasó?
...
¿Dónde
será el velatorio?
¿Será
cerca
de casa?
Pensar
que
hasta
hace un instante
soñaba con el baño que
me
voy a pegar
cuando llegue a casa...
...
...Ahhh..!....Bueeeno...!
Ta´bien...
Se
me
soltó la cadena...
Con
razón me
sentí afuera del mapa
de Buenos Aires, de Argentina,
del
planisferio.
Qué
cagada, ahora.
Voy
a tener que
engrasarme las manos
para
poder
seguir
y llegar lo menos
tarde.
Es
una
microcentésima de segundo
en el desorden de la percepción.
Parece
que
se liberase el pulso
del artefacto hacia una
velocidad insospechada.
Un
cuerpo sorprendido dirigido por
la calle llena de autos.
El
bondi 25, el 46, el 86. Taxis, autos
particulares.
Los carritos de los cartoneros y los vendedores
ambulantes...
La
bicicleta
se sostiene en un hilo imaginario invisible que
pasa desde
el 300 de la calle Brandsen (la avenida
Almirante
Brown), hasta
el 1400 (la avenida
Regimiento Patricios) envuelta en una
atmósfera de quietud, llena de fragilidad
y
de inocencia.
La
ciclista,
en ese momento,
tiene sólo la intención de llegar entera.
Esta
cadena no es la misma cadena de la esclavitud.
Nunca
se usó una
bicicleta
para
someter
una
cultura
aborígen por
una
potencia extranjera.
Tampoco
se usó para
arrear,
como
ganado, a millones de trabajdores
persas,
asirios, caldeos, judíos, egipcios, árabes,
para
construir
bóvedas gigantes
para
los emperadores, de piedras transportadas desde
cientos de kilómetros, en el antiguo Egipto.
(Hubiese
sido fantástico
ver
a millones de trabajadores en bicicleta
yendo
a trabajar a la construcción de las pirámides.)
Esta
cadena no es la misma cadena de
juramentos,
códigos,
justificaciones, honorarios, prejuicios , hipocrecías
que
ata
a la mujer
a
la conducta del varón. (¿La esclavitud de género?)
Esta cadena no
aisla a nadie, de ninguna cosa imaginable.
No se pensó
para eso.
No atrapa y no
sujeta.
Si impide algo,
seguramente,
no es del orden
de la dinámica de la moral.
Eso es lo más
seguro.
Amarte
es lo más seguro.
Ricardo
Daniel Piña
Leomiau
in to the Galway´s blue sky.
Del
29 al 31 de enero y el 1 de febrero de 2007
Buenosayres
Miserable
rdpina@yahoo.com