| Meiotom - Contos |
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Ricardo Daniel
Piña |
o
meditaciones
“Esta
es la generación de ese gran Leviatán o más bién (
El
en
la institución
los
deseos
y
y
administra la justicia.
Apestan
en el verano cuando la precisión de lo
se
convierte en un
Podrán
en
los dones de la
y
sus
Los
guiños de
el
transcurrir del trayecto,
Harán
del camino la consecuencia de
Un
Los
Buscan
el
El
chumbido incomparable de su felicidad y su
Los
abrojos hacen
La
Siempre
Es
una la fórmula innata de persiguir siempre a alguien para alguna cosa.
Un
grito, una patada, una caricia, una palabra, una mirada.
O
nada.
Igual,
siempre está la felicidad.
Como
esa condición canina inmanente.
La
comunicación nunca llega a convertirse en indiferencia.
El
lenguaje tiene el poder de llevarnos de visita por las
cosas.
Y
a maravillarnos gracias a la poesía de la naturaleza.
Pero
yo,
ahora
afirmo,
que
si el estado sabe
y
no le teme al choque de clases,
deberímos
deducir que,
la
cualidad del súbdito
(léase:
ciudadanos, trabajadores, compañeros)
sigue
siendo
la
sumisión.
&
II
- Criaturas políticas.
Aristóteles
habló de las criaturas políticas.
Las
abejas y las hormigas le sirvieron de ejemplo.
Viven
comunitariamente
y
no tienen proyección en sus juicios
ni
en los apetitos individuales.
En
las sociedades modernas los hombres
acuerdan
voluntariamente entre ellos someterse a otro.
Así
nacen las repúblicas.
Pero
yo mismo
hablaré
de mis hijos
y
de los hijos de mis hijos.
Y
de mi descendencia
y
de mi campo.
Y
de mi caballo y mi perro. (Sus hermosas compañías.)
Y
sus diferentes formas de estar a mi servicio.
Y
de los gallos azotando el sueño en el viaje.
Hablaré
de mi felicidad
por
saborear los días en la satisfacción de las palabras.
Hablaré
de los años
y
el paso del tiempo
y
tantos objetos
y
personas amontonadas en mi memoria.
Diré
que usé el silencio como una decoración de intimidad para estar con los
muertos.
Diré
que la fuente femenina de mi niñez nunca abandonó mi sed.
(Mis
abuelas, mi madre, mi hermana, mis tías, mis primas).
Quiero
para decir que nunca tuve un plan en mi poesía.
Planes
como relojes circunvalando cada acción, sometiendo a los acontecimientos a una
métrica temporal.
Y
disgregándome.
No
trazo nunca ningún camino a través de mi poesía.
Seguiré
bailando ciego entre las delgadísimas palabras.
Las
abejas, las hormigas, mi caballo y el campo.
Las
abejas,
las
hormigas,
mi
caballo
y
el campo.
“El hombre es bueno por naturaleza y son las instituciones la que lo pervierten.”
Jean
Jaques Rousseau (Francia 1712 – 1778)
Entrecomillado
de Thomas Hobbes ( Inglaterra 1588 – 1655)
“El
Leviatán, materia y forma y poder de una república eclesiástica y
civil.”
Buenosayres
miserable.
rdpina@yahoo.com